Saw V (2008)
Esta película, al igual que las dos anteriores entregas, debería de abrirse, no con el logo de la Lionsgate, sino con la cancioncilla del Circo, para prepararnos al show que supone un año tras otro la llegada de Jigsaw y sus pruebas tan esperpénticas como macabras. Al igual que cuando uno va a ver payasos y leones, la saga ‘Saw’ ofrece lo que todo el mundo espera, sin trampa ni cartón, y quien quiera cine de autor sabe que en una quinta entrega no lo va a encontrar.
Claro, que tampoco estamos para aguantar bufonadas.
Con la marcha de Darren Lynn Bousman y sus sustitución por David Hackel, quienes encuentren diferencias notables que las digan. Manteniendo los mismos guionistas que en ‘Saw IV’, quienes encuentren diferencias igualmente perceptibles, que también las digan. Con misma estructura, misma historia y mismos resultados, ‘Saw V’ es la confirmación de que la franquicia flaquea, y aunque no llega a ser tan insoportable como muchos remakes estrenados este año, la apuesta de la nueva secuela puede hasta hartar a los más fans.
Retomando la historia justo sonde la anterior la dejó, Hoffman (Mandylor) sale airoso de la última trampa mortal de Jigsaw (Bell) antes de su muerte sólo para comprobar que ha quedado un cabo suelto, el agente Stratham (Patterson), el cual se huele algo podrido en todo el entramado del asesino. Con una sed insaciable de encontrar la verdad de sus sospechas sobre el ‘héroe’ del cuerpo, Stratham inicia una investigación mientras el nuevo Jigsaw pone en marcha el plan que el moribundo maestro dejó y que tiene a cinco pobres desconocidos como nuevos conejillos de indias de las trampas.
Así, los que penamos con la interrupción temporal de ‘Saw IV’ la cual contaba una historia en paralelo a lo acontecido en ‘Saw III’, podemos ver por fin la continuación de la historia en un guión que, sorpresivamente, da más protagonismo al origen de la unión entre Hoffman y Jigsaw que al gore y casquería fina como único atractivo en hora y media, justo lo que achacábamos como ‘recurso fácil’ en las dos entregas anteriores, y que ahora se echa de menos. Nunca estamos conformes.
Los que buscaban una excusa perfecta para llevar a la chati y pillar achuchones gratis va a tener que esperar a ‘Saw VI’, porque en esta secuela, la sangre se reduce casi un 70%, y eso es mucho de golpe.
Con ello, no es de extrañar que los jueguecitos asesinos de Jigsaw, principal atracción de la película y emblema de la misma, queden reducidos a meros puzzles mucho menos terroríficos que en anteriores entregas, y lo peor, es que se vuelven previsibles. No ha acertado la Lionsgate en comenzar la película con una trampa poco ingeniosa y nada angustiante, que para más inri ya había saltado en forma de clip en la red. El clásico de la saga, tanto o más como la escena inicial de Bond, sufre ya de agotamiento y de poco efectismo, algo que no importa a sus guionistas pero sí decepciona a los que nos quedamos chof nada más sentarnos en la butaca.
Patrick Melton y Marcus Dunstan, artífices de la historia y que deben tener grabada a fuego la línea argumental de las cuatro anteriores, se despachan a gusto y relantizan el desarrollo de los acontecimientos incluyendo flashbacks y escenas carentes de significado para incrustar apenas cinco trampas marca Jigsaw e intentar dejar contentos a sus seguidores. El problema es que de las cuatro entregas no recordaba haber visto alguna sin taparme medianamente los ojos hasta esta ‘Saw V’: se acabó la originalidad y la mezcla con otras ya vistas roza la verguenza. No se ve sangre, o casi nada comparándolas con el resto, pero tampoco son inquietantes. El copyright de la saga se ha reducido a la mínima expresión.
En contraposición, ‘Saw V’ se acerca en más minutos a un thriller policíaco que a una película de terror propiamente dicha, con lo cual el cabreo del personal puede ser importante y lo peor, que le pase factura en su siguiente secuela, aunque visto lo visto, y con el presupuesto ya recuperado, la rueda puede seguir girando años y años, y es que las ‘Crónicas de Jigsaw’ apenas avanzan en ‘Saw V’, dejando más incognitas que asuntos cerrados. Lo dicho, podemos seguir años con lo mismo.
Si bien en ‘Saw IV’ sus últimos minutos dejaban a la mitad de espectadores con los ojos como latos y a la otra mitad con un ‘¿qué?’ en la boca, en ‘Saw V’ incluso se acaba con el ’sorpresón final’ marca de la serie. ATENCION SPOILERS La torpe forma de Melton y Dunstan para dejar abierta la posibilidad de ‘Saw VI’, y en cierta forma cerrar alguna puerta inservible, se antoja previsible casi media hora antes de acabar el metraje y sólo falta el ‘to be continued’ para que el público no salga pitando de la sala. FIN SPOILERS.
Julie Benz se convierte en la única aparición destacable de un casting que básicamente se circunscribe a dos actores, Patterson y Madylor, que repiten manerismos de la anterior entrega, si bien el primero lo hace de forma más torpe y molesta. Tobin Bell hace su aparición estelar para demostrar que sólo hay un Jigsaw, y que sus aprendices y sustitutos no dan tanto miedo hasta que no lo tiene a él a un lado maquinando alguna ‘putadita’.
‘Saw V’ se ve de un tirón, sin dolor y sin ganas incontenibles de matar a sus responsables, pero no le déis más vueltas, la saga está muerta, carece de mayor atractivo que ver más de los mismo, y ya no asusta a nadie. Se trata de cumplir trámite y adelantar un pasito de hormiga en una trama que se estira y estira como un chicle hasta el infinito.
Sin sangre y sin ideas, ‘Saw V’ va a vivir de su nombre, como Paris Hilton…
- Vía Póster | septimoarte.net
